Este modelo plantea una reorganización urbana en la que todos los servicios esenciales —trabajo, comercio, salud, educación y ocio— estén accesibles a pie o en bicicleta desde cualquier vivienda, en un radio máximo de 15 minutos.
Pretenden vender el mensaje a población de que se busca reducir las emisiones de CO₂ (como si este gas fuera nocivo, cuando es vital para plantas y microorganismos). Se está intentando vender la idea de descarbonización del transporte y consolidación de ciudades, según ellos, más sostenibles. Sin embargo, un análisis más profundo revela que detrás del discurso ambientalista pueden esconderse implicaciones preocupantes para la libertad individual, la movilidad y la autonomía de los ciudadanos.